ALTERNATIVAS

Frente a los problemas de la vida tenemos dos alternativas: Una es salir de ellos habiendo
crecido, desarrollado y sintiéndonos más fuertes, y haber aprendido ciertas lecciones,
valorando la dificultad como una oportunidad para crecer. Pero la otra opción, es no haber
entendido qué es lo que me pasó, por qué me sucedieron todas esas cosas. Cuando yo me
haga estos cuestionamientos lo mas probable es que termine abatido y derrotado. Es muy
común encontrar a gente a la cual uno le pregunta:

—¿Por qué estás triste?

Y nos responden:

—¿Te parece poca cosa todos los problemas que tengo?
¿Cómo no voy a angustiarme?

Muchos, frente a las dificultades de la vida terminan amargados, desilusionados y piensan
que solo ellos tienen problemas, que solo a ellos les suceden cosas desagradables.
Luego de hablar con cientos de personas llegué a la conclusión que los problemas
personales, los propios, suelen ser los más importantes y grandes del mundo, ¿sabe por
que? Porque es «mi» problema. Es lo que a mi me pasa.

En una oportunidad dos amigos se encontraron y comenzaron a hablar acerca de las
adversidades de la vida. Uno le contaba a otro que ya no podía resistir una vida llena de
problemas. El amigo, al verlo tan preocupado, lo invitó a hacer una caminata. Luego de
andar por un buen tiempo, le pidió que mirara un cementerio ubicado en un gran parque
verde. En este instante lo animó a reflexionar: «¿Ves? Toda esta gente no tiene problemas,
simplemente porque no tiene vida».
Los problemas son parte de la vida. Cuando descubrimos que a todos nos suceden cosas,
que todos tenemos inconvenientes, nuestra perspectiva cambia.

Entonces nace la pregunta: «¿Por qué algunos logran superar los problemas y en cambio
otros fracasan en el intento?». El secreto está en la actitud para enfrentar los problemas.
Ella convertirá el problema en una oportunidad para crecer, para aprender y salir adelante.
Hoy quisiera compartirle algunos principios acerca de cómo afrontar los problemas:

* Tenga una actitud positiva

* No desespere ni se deje sepultar por los problemas

* Haga a Dios el socio de su vida

Al vernos rodeados de problemas es muy importante atrevernos a hablar con Dios y pedirle
ayuda. Él mismo dijo «Clama a mí, y yo te responderé».

Es interesante comprender que Dios me dice que Él mismo me responderá. No lo hará un
ángel ni un contestador automático del cielo que le diga: «Todos los agentes están
ocupados. En breves minutos atenderemos su llamado». ¡No, esto no es así! Dios mismo
está dispuesto a atendernos y a escucharnos.

Siempre que nos acercamos a Él, escuchará nuestro ruego. No importa lo grande y difícil de
nuestro pedido, siempre nos oirá y responderá.