AÚN ASÍ PUEDO SONREÍR

Señor:
Últimamente han pasado tantas cosas en mi vida. Ha sido todo tan fuerte,
que la tristeza ha intentado derrumbarme sin que sienta yo fuerzas para
proseguir. Pero cuando en medio de la noche converso contigo y no puedo
vitar que las lágrimas se caigan de mis ojos, aún así sonrío.  Sonrío porque
creo en tus promesas. Porque sé que eres fiel y nunca fallas.  Sonrío porque
sé que mi esperanza sigue centrada en ti que moras en las alturas,
pero que habitas en mi corazón.

Río porque pienso que han de aproximarse días mejores que este que hoy me
ha tocado vivir. Aún mi alma se puede regocijar y refugiar en ti que eres mi
amparo y fortaleza segura. No temo porque aunque me encuentre en medio
de la tormenta que me tambalea, no he caído porque tú sostienes mis pies.

Tú eres la primavera de mi otoño y el verano de mi invierno. Todo lo bueno
que hay en mí proviene de ti. Luz en la oscuridad, fuente en mi desierto.
Por eso sonrío, por las grandes cosas que has hecho y seguirás haciendo en mí.

Porque la lágrima será cambiada en sonrisa y existen razones suficientes
por las cuales no dejo de creer en ti.

Autora: Brendaliz Avilés