ESTOY BIEN...
Juan de Jesus Pichardo
Noviembre 7 2008. (Viernes)

Quiero contarles sobre algo particularmente vivenciado… muy en lo personal.
Ayer en  la tarde fui atracado y robado!!
Puede que se te llene el cerebro de mil pensamientos distintos,
pero intento al contar mi experiencia ser tan valiente como tú
cuando has contado a alguien lo que alguna vez  arrancó al inconsulto
flores del jardín de tu alma o aun mucho más valiente que tú,
cuando decidiste callarte tus vivencias más fuertes porque ni podías decidir
si eras la víctima o el victimario y mucho menos convencer a alguien,
deseo radiografiar este hecho tan ya comúnmente particular
de nuestras sociedades desequilibradas hasta los grados más rojos.

Era un adolescente de unos 16-17 años según entiendo,
hacía yo unas fotos en una parte muy visible del río Yaque del Norte,
cuando me arrancó la cadena y con una piedra (sí… con una piedra)
me exigió le entregara mi cámara… se la di!!
Para nada me asusté o perdí mi compostura, solo se la entregué…

Cuando le escuché pedirme mi cámara, mi adrenalina funcionó a la
perfección… pensé saltarle encima y pegarle tan fuerte como pudiera,
tomar una de aquellas piedras a la distancia de tan solo agacharme,
decirle con firmeza que no se la daría, intentar sugestionar aquel
cerebro, pero me percaté que ya se le salía por unos ojos de
extraña mirada perdida, pantallas encendidas mostrando la cantidad
del demonio blanco que lo ocupaba todo dentro de él, recordé a
Orlandito y de todo lo que es capaz, me vi pegándole hasta
romperle la nariz y me parecía oír sus gritos de sorpresa incontenida,
pensé en todos los de su igual juntos en él y yo exterminándolos
con mi puño aun sin furia pero con toda la energía que entendía merecía
descargar en ellos, presentí un disparo a quemarropa de la persona a quien
llamó justo después… justo en mi nuca y mi cerebro cambiando  de blanco a
gris… a marrón oscuro… a penumbra encendida… a negro eterno…

Escuché la voz clara de Martínez, a mi mamá, a Damiana, a Charito, a
Yorch… y sumé las horas invertidas en discusiones de si valía la pena
enfrentarlos en un momento como aquel y correr los riesgos de glorias o
fracasos.Ganaron ellos… la gente que me ama y a quienes amo!!

Aquello era mi cadena y mi cámara (brillaba de nueva aun)…
pero soy mucho más que eso para arriesgarme!!

Pudo haberme dañado sobremanera y de todas formas dormir
tranquilamente toda la noche cual oso invernando con recargado
demonio blanco en todo su ser.

Ya lejos de aquel lugar claro y cómplice… me puse en su lugar…
sentí una lástima terrible por él (si lo encuentro de todas formas seguro
que le rompo un brazo o una costilla… pa que le duela menos)
es lastimoso el espectáculo de su cara… es un miedo capaz de mil vainas.
Intenté entender su posición… Cooooño!!   Pobre de él!!     
Será que soy tan viejo ya… o es que empiezo a entender la vida al fin?

Qué expresión llevaría su cara si tuviera hoy que estar frente a mí
con el consabido detalle que soy yo quien en el encuentro llevo todas las
ventajas?    Que paradoja… en verdad le pido a Dios que jamás me deje
mostrarle que sus agallas pueden bailar dentro de las mías!!  
Estoy bien conmigo!!
Canto mis allelluyas a mi Dios porque todo resultó así!!

Debo tener mis convicciones juntas... y definitivamente
no tendré más miedo que el que necesito ni más cuidado que
el que entiendo… soy victima de un reaccionar social creado
por todos los que la formamos.

Se llevó mi cadena y mi cámara… pero nada más!!
No estoy más enojado o impotente… es difícil en extremo
cambiarme el estado anímico ya, mucho me ha costado lograrlo
para que lo maneje alguien que ni siquiera enfoca las cosas en diferente!!
Tengo aquí mi alegría, mi familia, mis amigos, mi paz,
mi seguridad que mañana saldré a la calle y haré lo de siempre…
lo que me toca, siempre que lo decida el Espíritu Divino de Dios.

Tengo intacta mi confianza en la gente que bien entiendo
que en su mayoría no es como él… además decidí contarlo a todos…
soy la víctima en el atropello y amén porque me tocó,
pero no pretendo serlo ni remotamente de quienes ahora
puedan pensar y decirme incluso que ellos en mi lugar, cual héroes,
habrían salvado la situación con simples y sencillas soluciones salomónicas
que simplemente dejaron de ocurrírseme y dejarme parado frente a ellos
como el estúpido universal que por tanto tiempo buscaba toda la humanidad.
Respeto que decidas las tuyas… las mías son estas!!

Creo que puedo comprar varias cámaras y cadenas con el dinero que salvé
de las operaciones en mi cabeza, por el contundente golpe que no pude evitar
frente a aquel energúmeno a quien nunca… en ningún momento importé!!

(Una parte muy mía quiere dedicar este decidir mío
a todos mis estudiantes adolescentes)

Juan Jesus Pichardo