¿Qué más puedo pedir?

La oración es la llave en la mano de la fe para abrir el
almacén del cielo, donde están atesorados

los recursos infinitos de la omnipotencia. Orar es el
acto de abrir nuestro corazón a Dios como

a un amigo.  No es que se necesite esto, para que Dios
sepa lo que somos, sino a fin de

capacitarnos para recibirle. La oración no baja a Dios
hacia nosotros, antes bien nos eleva a  Él.

Los que tienen hambre y sed de justicia, los que
suspiran por Dios, pueden estar seguros

que serán saciados.  El corazón debe estar abierto a la
influencia del Espíritu Santo, de otra

manera no puede recibir las bendiciones de Dios. Es
necesario ser diligentes en la oración;

ninguna cosa os lo impida. Haced cuanto podáis para
que haya una comunión continua entre

el Señor Jesús y nosotros