SI NO LE GUSTA LO QUE COSECHA,
CAMBIE LO QUE SIEMBRA

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre
sembrare, eso también segara“  Gálatas 6:7

Estoy leyendo un libro muy bonito que me regaló mi esposa, en él
leí esta frase tan dura pero cierta…

Conocemos perfectamente la ley de la siembra y la cosecha, que depende
de lo que nosotros sembremos eso es lo que vamos a cosechar, esto no
se refiere a términos económicos, sino a situaciones de la vida diaria:

Si en mi casa, con mi esposa, yo siembro comprensión, voy a cosechar
o recibir por parte de ella comprensión.

Si con mi familia yo siembro escasamente, escasamente voy a recibir de
ellos (tiempo, ayuda, comprensión etc.)

Si yo siembro odio, rencor, resentimiento para con otra persona, no puedo
esperar cosechar amor de parte de esa persona…

En fin, muchos ejemplos de los que podríamos hablar, lo que quiero que
reflexionemos es que si ya estas cansado de lo que estas cosechando de
todo en tu vida, en todo sentido, ministerial, familiar, con amigos,
hermanos de la iglesia, compañeros de trabajo, la solución es simple
DEBES DE CAMBIAR LA SEMILLA QUE ESTAS COSECHANDO…

Muchas veces no nos damos cuenta que los del problema somos
nosotros, que los demás están en toda la razón y los que debemos
cambiar somos nosotros para bien de todos.

Sientes que tu suegra no te quiere, pues debes sembrar la semilla del
amor, para que germine y te de cómo resultado amor de parte de ella.

Dios quiere hacer grandes cosas en tu carácter, solamente debes de
identificar aquella semilla que estas sembrando mal, debes de cambiarla
por una mejor y puedas ver como Dios ha de hacer germinar para bien de
tu vida primeramente, de tu familia, amigos, compañeros de trabajo.

Un pastor enseñaba ya hace muchos años que no puedo estar esperando
cosechar mangos en un árbol de manzanas, mucho menos cosechar un
árbol de tuti fruti porque este no existe.

Cada uno de nosotros debemos de reconocer cual es el trato que tenemos
para con las demás personas que nos rodean y ámanos para evaluar si es
necesario sembrar una semilla diferente a la que estamos usando para
poder cosechar cosas diferentes a la que recibimos.

El primer paso que debemos de dar es reconocer que estamos sembrando
la semilla equivocada, que necesitamos cambiarla.

Como segundo paso, plantemos la semilla correcta, especialmente la del
amor, para que podamos recibir lo que en verdad queremos…

En tercer lugar cuidemos esas semillas, para que crezca y de un
muy buen fruto.


Autor: Rene Pleitez